lunes 5 de julio de 2010

Japón: desafíos para una integración regional asiática

Por Pablo Figueroa

<> (Yukio Hatoyama, Nueva York, 24.09.09)
El 24 de Septiembre de 2009, frente a la 64ª Asamblea General de las  Naciones Unidas, el entonces flamante Primer Ministro del Japón, Dr. Yukio Hatoyama[1], pronunció un discurso en el cual se refirió a cinco desafíos que el Japón tiene intención de abordar: 1) responder a la crisis económica global, 2) ocuparse del  problema del cambio climático, 3) promover el desarme nuclear, 4) trabajar en los temas relacionados con la paz, el desarrollo y la pobreza, y, 5) construir una comunidad asiática oriental. Se trata sin duda de un plan ambicioso, particularmente en relación al quinto objetivo. Japón tiene fuertes diferencias estructurales no sólo con respecto a las economías de sus países vecinos, sino también en lo concerniente a tradiciones culturales autóctonas que, de no ser convenientemente reutilizadas, podrían ser un impedimento para la futura integración regional. La expansión del libre comercio, la cooperación financiera de las naciones ASEAN+3, y la integración regional exitosa, dependen en cierta medida de la superación de dichas diferencias.

Sin embargo, lo más inquietante en cuanto a desarrollos futuros, sea tal vez la situación del pacto de seguridad con los Estados Unidos. Aunque los gobiernos de ambos países expresaron la necesidad de profundizar la alianza, sus relaciones bilaterales están pasando por un momento de tensión, ya que el Primer Ministro Hatoyama anunció que reexaminaría el acuerdo de relocalización de la base militar norteamericana Futenma en la Prefectura de Okinawa.

Los Estados Unidos y Japón enfrentan el desafío de estabilizar la relación con China, que continúa creciendo globalmente a nivel político y económico. En ciertos estratos norteamericanos, existe la percepción de que, si bien Pekín no es una amenaza en este momento, no hay garantías de que no lo sea en el futuro. Los recientes despliegues de triunfalismo de China en las áreas de la economía y el poder militar, preocupan a más de un oficial en los Estados Unidos y Europa.

Japón se encuentra sumido en una larga recesión, y su economía pronto quedará detrás de la de su antigua colonia. El pueblo japonés, caracterizado actualmente por una discreta consciencia política, está a la espera de soluciones que pongan fin al deterioro de la relativa riqueza que el país había alcanzado. La estabilidad social del Japón estará condicionada a la ejecución de políticas que integren exitosamente a los intereses de los Estados Unidos, el contexto regional Asia-Pacífico, y China.


[1] Luego de 54 años de hegemonía, el Partido Demócrata Liberal  (PDL) sufrió una derrota histórica en los comicios del Japón. El triunfador, el Partido Democrático (PD), obtuvo 308 de los 480 escaños de la Cámara Baja del Congreso en septiembre de 2009, anunciando así un extraordinario cambio de rumbo en el escenario político japonés.

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